EL OSITO BRUNO
El osito Bruno casi siempre caminaba lentamente, daba tres pasos adelante y dos
hacia atrás, seguidos de pequeños saltitos.
Su pelambre era espesa y negra y
vivía en el tronco de un grueso roble que, a su vez, se hallaba rodeado por un...
More
EL OSITO BRUNO
El osito Bruno casi siempre caminaba lentamente, daba tres pasos adelante y dos
hacia atrás, seguidos de pequeños saltitos.
Su pelambre era espesa y negra y
vivía en el tronco de un grueso roble que, a su vez, se hallaba rodeado por un
profundo bosque de álamos y sauces.
Durante los fríos inviernos el osito
permanecía todo el tiempo durmiendo dentro de su hoyo porque era el sitio donde
había decidido fundar, de manera definitiva, su casa permanente.
Con ello se diferenciaba del oso Rigoberto que se mudaba, constantemente, de un
árbol para el otro y en ocasiones vagaba por las montañas incluso bajo las
grandes nevadas.
Cuando llegaba la primavera, al despertar de su profundo y
alargado sueño, nuestro Bruno se sentía hambriento y bastante agotado.
Por esta
razón necesitaba llegarse hasta el río vecino, hasta el Nelson, o marcharse a
alguno de los arroyos donde acostumbraba irse a bañar y también a pescar.
A grandes manotazos el osito capturaba a veces hasta tres salm
Less