¿EL HOMBRE, DÓNDE ESTUVO?
Esta apertura espiritual debe comenzar con nosotros mismos, con la autoaceptación de nuestro ser, con nuestras debilidades y fortalezas y ser lo que verdaderamente somos.
Esta apertura espiritual debe comenzar con nosotros mismos, con la autoaceptación de nuestro ser, con nuestras debilidades y fortalezas y ser lo que verdaderamente somos.