Érase una vez, un niño de cuatro años
llamado Lukas, al que se le había
olvidado para qué servían las partes del
cuerpo, entonces un día que estaba muy
preocupado, le pregunto a su padre:
-Papa, no sé qué me ha pasado, pero he
perdido la memoria y se me ha...
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Érase una vez, un niño de cuatro años
llamado Lukas, al que se le había
olvidado para qué servían las partes del
cuerpo, entonces un día que estaba muy
preocupado, le pregunto a su padre:
-Papa, no sé qué me ha pasado, pero he
perdido la memoria y se me ha olvidado
para qué sirven los brazos ¿me podrías
ayudar?
Entonces su padre le dijo;
- Para muchas cosas, pero para algo muy
importante como es el abrazo.
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