E
n la introducción del libro de Apocalipsis, el apóstol Juan escribió:
“Bienaventurado el que lee, y los
que oyen las palabras de esta profecía, y
guardan las cosas en ella escritas; porque
el tiempo está cerca” (Apoc.
1:3).
Las palabras “lee” y...
More
E
n la introducción del libro de Apocalipsis, el apóstol Juan escribió:
“Bienaventurado el que lee, y los
que oyen las palabras de esta profecía, y
guardan las cosas en ella escritas; porque
el tiempo está cerca” (Apoc.
1:3).
Las palabras “lee” y “escritas” se relacionan con el método por el que los hombres
conocerán los designios de Dios y serán
atraídos a regir la vida por su verdad.
Alrededor del año 1.
500 a.
C.
, por primera vez el Señor Dios solicitó a un profeta
que escribiera en un libro los juicios que
traería sobre los pueblos impíos que se interpusieran en el camino de sus escogidos
(ver Éxo.
17:14).
Comenzando con los escritos de Moisés, a partir de entonces, Dios
usó principalmente la palabra escrita para
comunicar sus planes, preceptos, advertencias y, sobre todo, la historia maravillosa
de la vida, la muerte y la resurrección de
nuestro Salvador Jesús.
Antes de Moisés, la comunicación del
mensaje divino era transmitida verbalmente de generación en generación, hecho
Less