La enseñanza de Luna bajo lupa
“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de
alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.
” (2 Corintios 11: 3)
A la hora de juzgar el fruto de un llamado ministro de...
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La enseñanza de Luna bajo lupa
“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de
alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.
” (2 Corintios 11: 3)
A la hora de juzgar el fruto de un llamado ministro de Dios, por muy afamado que llegue a ser,
por muchos prodigios y señales que pudiera aparentemente realizar – acordémonos de Mt 24:
24 – no debemos ser influenciados por lo sugerente del asunto en modo alguno.
No nos debe encandilar su éxito entre las multitudes, ni su carisma, ni su “caer bien” ante los
demás, ni su poder de convocatoria, etc.
Más bien todo lo contrario.
Cuando un pretendido
siervo de Dios es muy aclamado por muchos, más bien debemos desconfiar.
El mismo Señor
Jesucristo lo dijo: “Gloria de los hombres no recibo” (Jn.
5: 41), a diferencia de los gobernantes
de aquel tiempo, los cuales “amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
” (Jn.
12: 43)
Decimos pues, que la manera para llegar a saber en prim
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