Algo a lo que mirar
en el cielo, buenos amigos y una larga noche por delante que no dejó de sorprendernos minuto
tras minuto.
Así estábamos; charlando sobre nuestras cosas mientras éramos testimonios de uno
de esos bellos espectáculos que el universo...
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Algo a lo que mirar
en el cielo, buenos amigos y una larga noche por delante que no dejó de sorprendernos minuto
tras minuto.
Así estábamos; charlando sobre nuestras cosas mientras éramos testimonios de uno
de esos bellos espectáculos que el universo muestra de tanto en tanto, un eclipse total de luna.
Aquí, en España, empezamos el año con muy bien pie para esto de los eclipses; poco después de
comernos las típicas doce uvas de fin de año, la mañana del 4 de enero nos dejó boquiabiertos
con una magnífica salida del sol que amaneció parcialmente oculto tras la luna.
Y tan solo 6
meses y 11 días después de este maravilloso espectáculo, la dinámica celeste nos permitía
contemplar un espectacular eclipse de luna que no había sido posible observar, en España, desde
aquella noche del 3 de marzo de 2007.
Aquella noche, la luna estuvo casi 110 minutos oculta
tras el cono de sombra de la tierra con la suerte de que desde nuestras latitudes pudimos seguir
íntegramente esta fase de totalidad,
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