Había una vez un jovencito llamado Juan sin miedo, porque no tenía miedo a nada.
Viajaba
de un lado a otro, y un día llegó a una posada y pidió alojamiento.
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-Aquí no hay sitio -le dijo el posadero-, pero si no tienes miedo te mando a un...
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Había una vez un jovencito llamado Juan sin miedo, porque no tenía miedo a nada.
Viajaba
de un lado a otro, y un día llegó a una posada y pidió alojamiento.
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-Aquí no hay sitio -le dijo el posadero-, pero si no tienes miedo te mando a un palacio.
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-¿Por qué habría de tener miedo?
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-Porque ese lugar da miedo, y hasta ahora nadie ha salido vivo de allí.
Por la mañana la
Compañía va con el ataúd para traer al que tuvo el coraje de pasar la noche en él.
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Claro que Juan sin miedo no se asustó.
Se llevó una vela, una botella y una salchicha, y se
fue al palacio.
A medianoche estaba comiendo ante la mesa, cuando escuchó una voz en la campana de la
chimenea:
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-¿Tiro?
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Y Juan sin miedo respondió:
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-¡Pues tira!
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De la chimenea cayó una pierna de hombre.
Juan bebió un vaso de vino.
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Luego dijo la voz:
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-¿Tiro?
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-¡ Pues tira! -dijo Juan, y cayó otra pierna.
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Juan se comió la salchicha.
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