Carlos Marianidis
Grillo GómezIlustrado por Omar Panosetti
Hacía tiempo que Grillo Gómez estaba solo, en medio de su pequeña
zanja tocando y tocando —¡crí-crí.
.
.
crí-crí!— sus canciones, sentado en el
mismo junco de siempre.
Vivía muy triste...
More
Carlos Marianidis
Grillo GómezIlustrado por Omar Panosetti
Hacía tiempo que Grillo Gómez estaba solo, en medio de su pequeña
zanja tocando y tocando —¡crí-crí.
.
.
crí-crí!— sus canciones, sentado en el
mismo junco de siempre.
Vivía muy triste porque era maestro de música y en ese lugar no había
a quién enseñarle y, por tanto, se aburría todos los días.
De noche miraba el cielo, buscaba una estrella y jugaba a que ella
le cantaba —¡chis-chis.
.
.
chis-chis!— cada vez que titilaba; entonces él la
acompañaba —¡crí-crí.
.
.
crí-crí!—.
Y así, hasta quedarse dormido.
Unamadrugada,mientrastodoerasilencio,unalluviasuave,suave,comenzó
a caer.
Y cayó tanta, tanta agua durante horas, que la zanja creció como un río.
Grillo Gómez se despertó por el frío y descubrió que estaba completamente mojado.
Texto © 2005 Carlos Marianidis .
Imagen © 2005 Omar Panosetti.
Permitida la reproducción no comercial,
para uso personal y/o fines educativos.
Prohibida la r
Less