7 Nº 34 - Diciembre de 2002 Opinión Se habrá preguntado el lector por el título del artículo que tiene en sus manos, aunque el subtítulo le ha puesto en la pista de la contestación. La evaluación puede concebirse y utilizarse como un fenómeno destinado al...
More
7 Nº 34 - Diciembre de 2002 Opinión Se habrá preguntado el lector por el título del artículo que tiene en sus manos, aunque el subtítulo le ha puesto en la pista de la contestación. La evaluación puede concebirse y utilizarse como un fenómeno destinado al aprendizaje y no sólo a la comprobación de la adquisición del mismo. Como un instrumento de mejora y no sólo como un ejercicio de medición del logro. Como un camino que conduce a la transformación de la práctica y no sólo como un movimiento que se cierra sobre sí mismo. La evaluación no es el momento final de un proceso y, aún cuando así fuera, debería convertirse en el comienzo de un nuevo proceso más rico y fundamentado. La pregunta "para qué" es fundamental a la hora de enjuiciar y de realizar evaluaciones. ¿Cuál es su finalidad?, ¿qué pretende?, ¿qué consigue? Responder a estas cuestiones resulta más importante que poner en marcha evaluaciones que pueden resultar no sólo estériles sino contraproducentes. Las pregunUna flecha en la
Less