Poco diré de la singular "historia de la eternidad" que da nombre a estas páginas. En el principio hablo de la filosofía platónica; en un trabajo que aspiraba al rigor cronológico, más razonable hubiera sido partir de los hexámetros de Parménides ("no ha...
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Poco diré de la singular "historia de la eternidad" que da nombre a estas páginas. En el principio hablo de la filosofía platónica; en un trabajo que aspiraba al rigor cronológico, más razonable hubiera sido partir de los hexámetros de Parménides ("no ha sido nunca ni será, porque ahora es"). No sé cómo pude comparar a "inmóviles piezas de museo" las formas de Platón y cómo no sentí, leyendo a Escoto Erígena y a Schopenhauer, que éstas son vivas, poderosas y orgánicas. Entendí que sin tiempo no hay movimiento (ocupación de lugares distintos en momentos distintos); no entendí que tampoco puede haber inmovilidad (ocupación de un mismo lugar en momentos distintos).
Dos artículos he agregado que complementan o rectifican el texto: La metáfora, de 1952; El tiempo circular, de 1943.
El improbable y acaso inexistente lector a quien le interesen Las kenningar puede interrogar el breviario Antiguas literaturas germánicas, que publiqué en Méjico en 1951, con la colaboración de Delia Ingenieros.
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