DOMANDO LAS AGUAS
Me resulta inevitable memorar de alguna manera mi pequeña estancia
en el Gran Pueblo Romano.
Sea ésta la razón de mis palabras y con
permiso de mis lectores, me desvío hoy de los temas habituales sobre
los que hablo en mi diván para...
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DOMANDO LAS AGUAS
Me resulta inevitable memorar de alguna manera mi pequeña estancia
en el Gran Pueblo Romano.
Sea ésta la razón de mis palabras y con
permiso de mis lectores, me desvío hoy de los temas habituales sobre
los que hablo en mi diván para intentar despertar vuestras pasiones
por la residencia de los grandes dioses y emperadores que más poder
histórico y de masas han tenido.
Roma no es una gran ciudad.
Es un gran pueblo.
Una gran urbe con
sabor a hogar, a historia, a talento.
.
.
de alguna forma, como quiera que
sea, se respira al mismo tiempo humildad y poder.
Las calles están vestidas de esta misma ambigüedad: Pobreza y
suntuosidad.
Es fácil caminar por ellas.
Sólo tienes que dejarte llevar.
Realmente,
todos los caminos llevan a Roma y Roma lleva a todos los caminos.
No sería justo decir si tal o cual de todos sus monumentos es el mejor.
Quizás la comida, no el Coliseo, quizás el Campidoglio, no el Arco.
.
.
pero desde luego, aunque parezca típico, la Fontana d
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